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Un anciano felino se dedica en sus últimos días a cuidar a gatitos huérfanos con todo su amor

Aunque se dice que los gatos tienen siete vidas, a veces incluso nueve, la verdad es que no tienen más que una. Eso sí, cada vez más larga.

Se cree que un gato puede vivir 18 años o más, y es, precisamente en su última etapa vital cuando requieren mayores cuidados que le procuren bienestar y una mayor calidad de vida. Sin embargo, cuando se trata de un gato callejero, miedoso y arisco como nuestro amigo de hoy, la responsabilidad es aún mayor.

Tuvo un pasado difícil


Quién iba a decir que Mason, nuestro protagonista, después de pasar toda su vida a su suerte vagando por las calles de Canadá, terminaría por convertirse en el tierno abuelo de una pandillita de recién nacidos mininos rechazados, como él, en un albergue de Fort Langley, provincia de la Columbia Británica, en Canadá.

No conocía el amor




El anciano gato ha aparecido en las redes sociales y su aspecto pendenciero y su cuerpo cubierto de los recuerdos de una vida al límite, han causado una verdadera sensación entre los usuarios, pero gracias a la publicación, la organización animalista TinyKittens Society tomó la iniciativa de ayudarlo al ver el deplorable estado en el que se encontraba.

No confiaba en nadie


Además de las cicatrices, Mason padecía una enfermedad terminal. Tenía un gran tumor en una de sus patas traseras y su pobre cola estaba rota en varias partes.

Sin embargo, gracias al tratamiento recibido por parte de manos amigas de la organización animalista, poco a poco el hasta ahora desconfiado viejito, comenzó a ceder ante sus cuidadores y a confiar en ellos.

Todo cambió cuando interactuó con gatitos con su mismo pasado


“Cuando Mason llegó al albergue pensamos que solo viviría unos meses. Estaba en un estado deplorable. Su recuperación ha sido un verdadero milagro”, aseguraron miembros de Tiny Kittens Society.


Pero el momento más tierno jamás imaginado estaba a punto de suceder. Cuando los empleados del albergue decidieron que ya era hora de que Mason interactuara con los demás gatos y lo presentaron primero ante los más pequeñitos, su instinto lo convirtió de inmediato en un dulce y dedicado abuelito.

A los minutos estaba acicalando y acariciando con amor a los bebés felinos, incluso mostrándoles autoridad utilizando la mordida de inhibición, y las típicas palmadas paternales para calmar a los más activos.

Es el abuelo más cariñoso


Al igual que en los seres humanos, en los animales los vínculos afectivos son lazos profundos y duraderos que los conectan con otros seres a través del espacio y del tiempo y pueden aparecer en la mayoría de las relaciones importantes en la vida.

Ha vuelto a ser feliz


Tal y como vimos en esta bella historia, la importancia del cariño y el afecto reside en su alto contenido emocional, que se transmite y emociona a quien lo recibe, a la misma vez que a quien lo emite.

Y de allí su poder curativo, el mismo que sanó a nuestro querido Mason, quien es hoy un día una súper estrella de las redes sociales, podemos seguir todas sus aventuras en su página de Facebook.


Comparte esta hermosa historia sobre el poder curativo del amor con tus mejores amigos y seres queridos.

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